En 1797, el entonces Contraalmirante de la Real Marina de Guerra Británica Horatio Nelson pretendía un ataque contra Santa Cruz de Tenerife (España) para someter a la isla de Tenerife al mandato de la Corona Británica.

Durante mucho tiempo los ingleses quisieron conquistar las Islas Canarias por ser un punto estratégico en la ruta hacia América. El gobierno inglés financió a los corsarios para que hicieran esta labor, que a la larga fue infructuosa.

El contralmirante Nelson contaba con los navíos Theseus, Culloden, Zealous, Emerald, Seahorse, Terpsichore, Fox y la bombardera, capturada a los españoles Rayo. Nelson organizó una fuerza de desembarco de aproximadamente 900 hombres para tomar la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, que estaba protegida por varios fortines artillados situados en la costa y en las alturas.
Tras su derrota dió estas explicaciones al almirantazgo británico: “He tenido que luchar contra 8.000 defensores.”

Cuando en realidad sólo fueron 1.700.
Los británicos sufrieron grandes pérdidas tanto humanas como materiales. Según el parte rendido por Nelson a Jervis, tuvo un total de 349 bajas (44 muertos en combate, 177 ahogados, 5 desaparecidos y 123 heridos). En cambio, las bajas españolas se redujeron a 72 (32 muertos y 40 heridos)

Una vez más un comandante español con agallas se las arregla para DERROTAR a fuerzas MUY SUPERIORES

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